Con todo lo que está pasando en relación a la Operación Galgo no estaría de más volver a recordar una serie de cosas que no por repetidas, debemos olvidar.
La primera y más evidente es que estamos hablando de algo tan antiguo y tan simple como HACER TRAMPAS....y nada más. No hay drogas, ni salud, ni otros deportes donde se tapa, ni pruebas inhumanas, ni deporte espectáculo,…ni nada de nada. El único propósito de alguien que se dopa es conseguir una ventaja extra sobre los demás y es este el punto por el cual la tolerancia debe ser cero, ya que si pasamos a tolerancia uno, los tramposos subirán a dos, si la tolerancia es dos ellos intentarán tres y al final llegaríamos a un punto que ya dejamos atrás hace mas de dos mil años cuando para divertirse en un espectáculo era necesario que muriese algún gladiador.
El espectáculo viene dado por la emoción, no por la velocidad, a mi me da igual ver una buena carrera competida si los corredores van a 2´40´´ o si van a 2´´55´´, por eso tampoco sirve ese argumento , que no hace otra cosa que descargar la culpa sobre el público.
Pero pongámonos en la piel del tramposo y veamos que le puede mover a actuar, en esencia dos cosas:
- puesto en una competición
-y dinero, ya sea en forma de premios, contratos o becas.
Es decir , cada vez que un dopado compite está robando, puede ser un puesto, un premio, una beca que le correspondería al siguiente participante que fuera limpio o estafando a sus patrocinadores. Por ello además de una suspensión de su licencia durante dos años, periodo que se demuestra insuficiente a juzgar por lo poco que asusta a algunos, se debería articular algún sistema mediante el cual se tuviera que devolver todo ese dinero robado a otras personas , a las cuales en el mejor de los casos se les suele dar una medalla en un despacho a modo de compensación, ya que una vez que les pillan aplican aquello de “dame pan y llámame tonto”.
No olvidemos que las becas las pagamos entre todos y no se conceden a personas que cumplan una tarea de las llamadas “productivas” si no a personas que han de servir de imagen de una sociedad, pensemos los millones que nos han costado estas joyas, para proyectar la imagen que estamos proyectando como “potencia deportiva”,…mejor haber criado unos buenos cerdos….
En cuanto a los patrocinadores privados deberían incluir claúsulas de anulación de contrato con devolución incluida, aún a costa de tener que embargar propiedades si fuese necesario. Puede parecer duro, pero hay algo que nunca falla cuando se trata de poner orden y es ….. tocar el bolsillo.
Tenemos una prueba clara en las normas de tráfico; en cuanto se acabó la laxitud y se puso mano dura la gente se lo piensa dos veces antes de conducir con una copa de más y ello tiene una doble vertiente: a los mayores, que venimos del antiguo sistema, nos han convencido con coacción, pero los más jóvenes ya ni se plantean salir en coche si al menos uno no va a beber.
Si aplicamos mano verdaderamente dura con el dopaje habrá un momento en que no merezca la pena, pero para ello necesitamos una tolerancia cero verdadera a todos los niveles, y yo pienso que todavía estamos lejos.
Noticia escrita por: Alejandro Pelayo
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